El Reiki en los niños

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El Reiki en los niños

El Reiki en los niños es una herramienta de sanación que ofrece numerosos beneficios. Normalmente, se cree que es una terapia para adultos y, es posible, que muchas personas no lo relacionen con el mundo infantil. Quizá pensemos que existe un límite de edad para recibir el Reiki o que en los más pequeños podría tener efectos adversos. Sin embargo, esto no es así. De hecho, los niños ya conocen el Reiki de manera intuitiva porque siempre que les duele algo llevan su mano. o la de sus padres, a la zona afectada. Por lo tanto, el Reiki puede ser recibido por cualquier persona de cualquier edad. Aquí te lo vamos a explicar.

¿Desde cuándo?

Los beneficios del Reiki en los niños se pueden observar incluso cuando están en el vientre materno. El Reiki los nutre y fomenta su energía luminosa. Además de esto, esta estupenda herramienta, favorece una comunicación más clara y constante con la madre.

La inocencia que los niños aún conservan es la encargada de que puedan recibir la energía del Reiki de manera fluida. A diferencia de los adultos, los niños están libres de prejuicios y bloqueos que impiden que la energía circule fácilmente. Además, pocos son los niños que no lo reciben con agrado y que disfrutan de esta herramienta. Es muy llamativo el hecho de que parece que, de manera intuitiva, colaboran y se relajan sabiendo que después se sentirán mejor. En algunos casos, los niños que ya pueden hablar, durante la sesión son capaces de compartir con el terapeuta miedos profundos que quizá de otra manera no aparecerían.

La única diferencia que tiene una sesión de Reiki en los niños es la duración. Con quince o treinta minutos suele ser suficiente. De hecho, son ellos quien normalmente marcan la duración ya que cuando no necesitan más comienzan a sentir que quieren levantarse. En algunos casos se puede hacer una sesión compartida con uno de los progenitores para facilitar la labor al terapeuta.

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Unsplash/Khoa Pham

Beneficios del Reiki en niños

Ante todo, el Reiki es una estupenda herramienta para educar a los niños en emociones. Las iniciaciones les ayudan a sentir seguridad, confianza y alegría. La práctica del Reiki ayuda a los niños a tomar conciencia de que es más fácil aprender apoyándose en los aciertos que en los errores.

De la misma manera, el Reiki les ayuda a mejorar en sus estudios, en su voluntad y en su memoria. Así mismo, fortalece las relaciones con los demás ya que favorece la intuición que tanto ayuda a entender el mundo que nos rodea.

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Unsplash/Lina Trochez

De manera general, podemos afirmar que el Reiki gustará a todos los niños y les ayudará a conocerse mejor. La relación que se da entre el terapeuta y el niño es extremadamente gratificante y se magnifica si son los padres quien se lo transmiten al niño.


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liberación y confianza

Suelta y confía

La vida y aquello que sucede se merece toda nuestra confianza. Aunque parezca que los acontecimientos se suceden de manera arbitraria todo tiene un por qué y un para qué. Es cierto que la mayoría de las veces solo nos damos cuenta de ello cuando miramos en retrospectiva. ¿Cuántas veces has comprendido que aquello que sucedió, y que en su momento resultaba inapropiado, fue lo más adecuado para ti? En este artículo te vamos a explicar la importancia de la confianza en la vida, suelta y confía.

La vida con estrés

El hecho de vivir está lleno de numerosas encrucijadas. Son muchos los momentos en los que tenemos que tomar una decisión que puede afectar en gran medida al resto de nuestra vida. En estos casos es muy importante que, decidamos lo que decidamos, esta decisión siempre venga de nuestra intuición. Nuestro organismo está equipado con un sensor inteligente que nos indica qué es lo mejor para nosotros en cada momento. Sin embargo, pocas personas están habituadas a escuchar estas indicaciones. Es más, es muy posible que algunas ni siquiera tengan conocimiento de esta inteligencia innata.

Suelta y confía

La conexión con nuestra sabiduría profunda siempre está presente. Todo nuestro cuerpo es capaz de mostrar la conformidad o disconformidad con nuestras decisiones. El problema es que no estamos acostumbrados a escucharle. Vivimos de manera acelerada y, cualquier sensación proveniente de nuestro interior, tiende a ser silenciada. Todo «malestar» que nos impida vivir según la sociedad exige, será inmediatamente suprimido por medio de algún tipo de sustancia. Por lo tanto, la única manera de entender las señales que provienen de nuestro interior es saber que existen y ser capaz de escucharlas. Esto únicamente se logra con un modo de vida más lento y más consciente.

Soltar el control

En general, la vida de muchas personas, se basa en intentar controlar. Queremos que aquello suceda, o lo contrario, que no suceda, y ponemos todo nuestro empeño en que así sea. Para eso utilizamos todo tipo de técnicas aprendidas o improvisadas. Aún así, si somos sinceros, observaremos que, en muchos casos, por mucho que hagamos, al final, las cosas son como tienen que ser. Esto nos hace preguntarnos si todo el control realmente es necesario.

La practica de una vida más sosegada y consciente nos conduce a una mayor conexión con lo que es mejor para nosotros. Viviendo de esta manera podemos acceder a la sabiduría que nos habita sin necesidad de controlar casi nada. La vida ira poniendo en nuestro camino aquello que tengamos que vivir y en nuestra mano se encuentra decidir si es para nosotros o no. Este tipo de vida se basa más en permitir, soltar y confiar que en controlar de antemano basándonos en creencias antiguas.

Una vez establecido este modo de vida, basado en la confianza en nuestro instinto y en la benevolencia de la vida, todo se transforma. El estrés y el control pasan a ser modos de operar de una vida que ya no nos interesa. Aunque pueda parecer lo contrario, soltar y confiar en la vida, es la mejor opción para tener la llave de tu vida en la mano.


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Tranquilidad para tiempos de incertidumbre

Hay momentos en la historia y en la vida de toda persona en los que se pierde de vista la normalidad y la cordura. En ciertas situaciones, el dinamismo de la vida y su naturaleza cambiante nos arrebatan la tranquilidad a la que estamos acostumbrados. En todas esas situaciones de incertidumbre es necesario soltar el control y confiar. La vida se desenvuelve con misteriosa perfección aunque no sepamos verlo.

Las ilusiones del pequeño ego

Toda persona encarnada en la tierra se vale de un ego que vive la ilusión de estar al control de casi todo. Desde muy pequeños nos esforzamos por conseguir atención y amor. Estos esfuerzos nos llevan, irremediablemente, a abandonar nuestra singularidad. En la vida de todo ser humano, a partir de cierto momento, se desarrolla la personalidad que nos servirá de vehículo con el que enfrentarnos a los desafíos que se nos presenten. Esa personalidad o ego se sitúa al mando de nuestra vida desde muy temprano. En su sueño de grandeza cree que controla la mayoría de las experiencias que se presentan.

Unsplash/Counselling

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El miedo a perder lo que no es real

Ese pequeño ego del que ya hemos hablado pasa sus días intentando, con uñas y dientes, conseguir y mantener aquello que cree que es mejor para él. Su vivir discurre en continua lucha por controlar y defender aquello que considera real y verdadero. En su delirio, imagina que ahí fuera existen oponentes, competidores y fuerzas que van en su contra. Debido a ello, su vida se convierte en un continuo esfuerzo para conservar aquello que considera sus grandes tesoros. Dentro de esas preciadas mercancías encontramos pertenencias materiales, ideologías, y todo lo que al pequeño ego le de una identidad.

La incertidumbre nos pone a  prueba

No obstante, el ego, que tanto miedo tiene, pocas veces se encuentra satisfecho. Las quejas y la sensación de insuficiencia suelen empujarle continuamente a intentar conseguir más de lo que sea. Afortunadamente, la Vida, en su infinita sabiduría, tiene a bien otorgarnos diversas «llamadas de atención» para que podamos dejar de mimar a ese ego y dirigir la mirada hacia lo que realmente importa.

Todas las situaciones que representan variaciones en nuestra manera de vivir nos sirven para reflexionar y darnos cuenta de la poca importancia que tiene nuestro ego y todo lo que le rodea. Ante momentos de grandes crisis, no nos queda más remedio que rendirnos a la pequeñez de esos personajes que pensábamos que tenían todo el control. Cualquier ocasión que nos provoque incertidumbre nos facilita la comprensión profunda de que no controlamos casi nada.

Es tiempo de conectar con nuestro interior

Ante los momentos de crisis de cualquier índole es absurdo luchar y seguir intentando tener todo controlado. Una vez que la vida nos regala situaciones de incertidumbre lo mejor que podemos hacer es aceptar aquello que sucede y reflexionar. La reflexión ha de ir hacía dentro, hacía la sabiduría innata que nos habita. En nuestro interior yace la verdad que nos habla de confianza en cada uno de los procesos de la vida. Solo allí podemos vislumbrar la adecuación de cada situación aunque no podamos entenderla.

Pixabay/quangle

Pixabay/quangle

Vivimos momentos de agitación. La mejor manera de afrontarlos es desde la serenidad y la confianza. La Vida tiene sus razones y nada ocurre por casualidad. Todo está perfectamente orquestado y, aun en medio de grandes turbulencias, todo tiene un por qué y un para qué que siempre persigue el mayor bien.


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