El estrés en los niños

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estrés en los niños

El estrés en los niños

En general, solemos considerar el estrés o la ansiedad algo que solo afecta a las personas adultas. Sin embargo, en la actualidad, el estrés en los niños está haciendo mella con este tipo de emociones. Las razones van desde una situación de acoso, el cambio de domicilio, o la separación de los padres entre otros. En estos casos, los padres tenemos que estar atentos y saber identificar cuáles son las señales que nos indican que nuestros niños pueden estar sufriendo estrés o algún tipo de ansiedad.

El niño vive en el momento presente

El estrés en los niños puede desencadenar problemas importantes si se mantiene en el tiempo. Los niños, por naturaleza, viven en el momento presente y les resulta difícil lidiar con una realidad cargada de tensión. En ciertas situaciones, el estrés puede estar relacionado con problemas específicos aunque también se pueden generar con un ritmo de vida excesivamente acelerado.

niños sin estres
Unsplash/Jana Sabeth

Nosotros, como adultos, nos hemos habituado al mundo en el que vivimos lleno de continuos estímulos. Sin embargo, para la psique de un niño este exceso de estimulación puede ser abrumador y generar un estrés innecesario. Si a esto le añadimos cualquier cambio en la rutina habitual o alguna dificultad en el aprendizaje el estrés podría convertirse en ansiedad y causar angustia en el niño.

Señales de estrés en los niños

El estrés o la ansiedad se puede manifestar de diferentes maneras dependiendo del niño y de la situación. Algunos niños tendrán alteraciones en la alimentación, otros problemas para dormir y pesadillas y otros quizá muestren demasiada actividad física o escasa. Así mismo, podemos encontrar casos en que el niño muestre apatía, cansancio, o bajo rendimiento escolar sin motivo aparente. La tristeza y la irritabilidad excesiva también nos pueden hacer pensar que algo está pasando en su interior.

Unsplash/Wadi Lissa

Los escenarios y las causas

Es muy importante observar a los niños para saber de dónde provienen las situaciones de estrés. Cuando son más pequeños y su mundo es más reducido solo tendremos que prestar atención a la escuela y la situación familiar. Más adelante, las relaciones con otros niños pueden ser otro de los escenarios a tener en cuenta.

Además de esto, la salud de los niños también puede ser una fuente de ansiedad y estrés. Cualquier molestia física o la necesidad de pruebas médicas y hospitalizaciones pueden conllevar también altos niveles de estrés.

Vida sencilla

A diferencia de los adultos, y como ya hemos dicho, los niños viven en el momento presente. Si queremos preservar la paz que ese modo de vida conlleva es importante intentar que los niños vivan una vida sencilla y tranquila. Ningún niño necesita demasiada estimulación ni vivir corriendo de un lado para otro.

Una vida familiar que se desarrolle de manera sosegada será una buena manera de evitar el estrés y la ansiedad en los niños. Además, las rutinas tradicionales y las actividades familiares en grupo ayudan a los niños a sentirse queridos y seguros. Y. por supuesto, unos padres que cultiven la paz interior, siempre serán referentes para que los niños puedan vivir de manera más relajada.


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¿Y si no tuviéramos que perseguir la felicidad?

Cada día son más los libros y cursos que nos empujan a buscar o conseguir la felicidad. Parece que estamos obligados a ser felices en todo momento y situación y, si no lo conseguimos, algo no estamos haciendo bien. Esta danza en pos de la felicidad nos empuja a la continua búsqueda de aquella experiencia que nos asegure encontrarla. Sin embargo, vivimos en un momento en el que son muchas las personas que están deprimidas, ansiosas o tristes. ¿Qué estamos haciendo mal?

¿Quién nos promete felicidad?

Hasta no hace mucho tiempo la vida ordinaria de cualquier persona incluía tanto alegría como tristeza y esto se aceptaba mayoritariamente. El ritmo general de la vida de las personas era mucho más lento que el que vivimos hoy en día. La necesidad de nuevas experiencias existía en su justa medida. De esa manera, en la aceptación de que la vida tiene sus luces y sus sombras se desarrollaba la existencia de nuestros antepasados.

Fuente: Unsplash/Roman Kraft

Fuente: Unsplash/Roman Kraft

Hoy, sin embargo, se nos vende por todas partes la persecución de la felicidad a toda costa. Algunas veces, es hasta un poco vergonzoso no conseguir ser lo suficientemente felices…. ¿De dónde viene esa moda de querer ser felices a cualquier precio evitando la vida en su conjunto? ¡Está muy claro! Para ser felices, nos dicen, debemos comprar, adquirir, viajar, y lo que haga falta… Si hacemos todo esto, se nos promete que alcanzaremos una felicidad perenne. ¿Es eso verdad? ¿No es cierto que una vez que hemos comprado, adquirido o viajado, volvemos a lo mismo de siempre? ¿No es cierto que la promesa de la felicidad se queda solo en una promesa?

Tenemos permiso para no ser felices

¿Y si te dijera que tienes permiso para no ser feliz? La vida humana conlleva un gran numero de situaciones que nos hacen sentir de diferentes maneras. La negación de los momentos tristes o angustiosos no hará que dejen de existir. Tenemos permiso y debemos dar a nuestras emociones «negativas» el protagonismo que merecen. Llegan a nosotros para ser observadas, atendidas y abrazadas. No son la basura que tenemos que meter debajo de la alfombra para no ver. Si nos permitimos ser infelices sin miedo no obstaculizaremos el fluir de la vida.

Fuente: Pixabay/Luis Galvez

Fuente: Pixabay/Luis Galvez

Acepta tus momentos tristes, tus angustias, tus llantos. Todos ellos forman parte de lo que eres. No rechaces ninguna emoción y no te esfuerces en hacer que desaparezca rápidamente.

La felicidad no se busca, se siente

En contra de lo que la publicidad nos hace creer no existe nada externo que nos vaya a proporcionar la felicidad. Tampoco es necesario que nos obsesionemos con encontrar la felicidad. La verdadera felicidad es algo que aparece sin objeto que lo acompañe. Ser feliz es un estado que se alcanza o aparece en nuestro interior. Somos felices cuando ponemos atención en cada momento que vivimos. Sin nada que lo origine podemos experimentar gozo dando a lo cotidiano el valor que tiene. Gozo es recordar que contamos con un día más para exprimirlo a nuestro antojo.

Fuente: Pixabay/Max Andrey

Fuente: Pixabay/Max Andrey

 

No busques la felicidad, encuéntrala en la aceptación de ti mismo y de todo lo que aparece en tu vida cada día.

 


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